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LA ÓPERA EN LOS SIGLOS XX Y XXI -
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Curso: Introducción a la Historia de la Indumentaria
Domingo Vega. Referencias y memoria. Antropoflora Vernácula
| El pulso del Arte |
Exposición: Domingo Vega. Antropoflora Vernácula.
Horario: Lunes a Viernes. 10:00h- 20.00h. Sábados y Domingos: 10:00h-15:00h.
Fecha: 8 de Abril-29 de Mayo.
Siempre volvemos al pasado. Pase lo que pase, el pretérito se convierte en un aliado indiscutible. Las reminiscencias y las inspiraciones hacia les grands péres artistes, vuelven a surgir en nuestra contemporaneidad. ¿Cuál es el motivo de tal eterno retorno? Simplemente la seguridad de conocer los parámetros y la posibilidad de reinterpretar con nuevos ojos lo que ayer parecía inamovible. El hoy recoge una cultura que muta reutilizando antiguas fragancias creativas, esencias artísticas y rasgos característicos de otras épocas.
Algunos visionarios, se quejan de la vuelta constante al pasado, rechazan la referencia y menos aún practican la interpretación de los anteriores. Estos visionarios, critican fuertemente esta actitud del siglo XX, ejemplificada en el apropiacionismo de los ochenta en Estados Unidos. Surgido a raíz de la exposición "Pictures", comisariada por Douglas Crimp[1], la muestra fue formada por un elenco de artistas que obviaban la originalidad de autor en sus obras y se apropiaban de otras ya existentes otorgándoles ese doble interpretación. Una doble valencia que resume la bipolaridad de ese siglo XX, siempre postulado en dos vertientes indiscutibles.
Si bien tal capacidad creativa es tomada como una copia o plagio, existe una lectura subversiva detrás, una cuestión ideológica y mítica. La obra original que se utiliza en el apropiacionismo llamémosla obra base, fuertemente asentada en sus cimientos, es ahora replanteada y extrapolada, para ser reconvertida, por lo tanto, no en una copia, sino en un trabajo sobre el original, libre y autónomo, sea pues, la obra resultado. Aunque ese resultado sea el mismo que la obra base.
¿Y se preguntará el lector, qué relación existe entre Domingo Vega y los postulados interpretativos aquí citados? Pues bien, a gran escala nada tiene que ver con el apropiacionismo de Sherrie Levine, Robert Longo o Cindy Sherman, entre otros muchos. Sería interminable la lucha por extrapolar similitudes, pero si es cierto que dentro del apropiacionismo, existe un término que anteriormente he citado y que está absolutamente relacionado con la producción que se ha contemplado en la exposición Antropoflora Vernácula: sea el mito.
La exposición de Domingo Vega, si por un lado se aleja de esta concepción de apropiación, por otro lado penetra en la referencia interpretativa en cada uno de sus lienzos. A través de una vuelta a la memoria artística, al renacimiento, a la cita, al prerrafaelismo, al barroco, al romanticismo... compone piezas originales que beben directamente de la influencia que se ejerce sobre el artista. Mito, interpretación de viejos conceptos, reutilización de alegorías... que componen obras con fuertes reminiscencias y asociaciones al pasado, que nada tienen que ver con ninguna lucha subversiva ni conceptual.
Olvidemos que el sentido del apropiacionismo sea sólo el que supone el movimiento de los ochenta. Entendamos el
apropiacionismo como una manifestación que surge en el siglo XX, pero que de una manera u otra, ha existido siempre como término y como acto, a través de la interpretación constante de viejos condicionantes, dogmas o postulados. Domingo Vega, se apropia, de distintos periodos y resoluciones compositivas que no responden a nuestro presente. Ahí está el secreto de una muestra, que a parte de poseer una curiosa pericia técnica, traslada al observador hacia una especia de irónica intemporalidad, segura y estable porque es reconocible; como si el pasado y el presente se hubieran quedado colgando de una rama antes de caer al abismo devorador de la producción constante.
Más de un centenar de obras componen la muestra, una producción que pertenece a distintos periodos que llegan a nuestra década. Contemplarlas es recuperar el ayer a través de las formas, los colores, las sombras... Antropoflora Vernácula, como su propio nombre indica, acoge la fusión entre naturaleza y humano, inherente a ambos. Si hacemos memoria, el antropocentrismo del Renacimiento, situaba al hombre en el centro del mundo, como medida de las cosas. Si bien nos trasladábamos desde el Teocentrismo de la Edad Media, hasta este ego humano renacentista, pasamos con el manierismo desde una mentalidad tolemaica a una absolutamente coperniquiana, donde el hombre ya no es el centro. Esta pérdida de identidad, es un placer para el artista manierista, que surge como respuesta cultural lingüística, a través del descubrimiento de la cita.[2] De Dios al hombre, del centro al hombre experimentando, del hombre curioso al homo natura del romanticismo. Domingo Vega toma del prerrafaelismo no sólo algunas composiciones, colores y alegorías, sino que también recoge el afán del movimiento por encontrar la expresión de ideas auténticas y sinceras resultados de la emoción, el estudio de la naturaleza y del arte de épocas anteriores y como no, por crear un halo místico real, que entronca directamente con el simbolismo y en algunas obras, con el propio surrealismo.
Antropoflora Vernácula, no es más que el intento por crear una hermosa alegoría del hombre flora y de la flora humana. Un rumbo que marca una creación que también se expuso en la muestra Mito Natura (Las Palmas de Gran Canaria, 2006), cuando explora a través del aplanamiento de la composición y la extrapolación de las formas y ritmos de la flora canaria.
Domingo Vega, busca y consigue una relación de empatía artística entre el ser humano y la naturaleza, una especie de alteridad donde el uno es el otro. Para ello se ayuda de la propia naturaleza canaria, vinculando todo un complejo sistema referencia de citas y alegorías del ayer, de carácter internacional, para llegar a un espacio insular de carácter más íntimo y privado. Esta muestra, está compuesta también por la serie Paisaje-Imagen (2008-2009, Fundación Mapfre Guanarteme) donde la naturaleza recobra la intensidad inherente de su existencia por medio del humano. Esta idea la desarrolló en Transfiguraciones (2003, Estudio Artizar, La Laguna) con pinturas al óleo que representaban plantas e insectos que mediante efectos de anamorfosis conformaban los rasgos de rostros imaginarios.
Al fin y al cabo, hablamos de mitos readaptados a través de la propia mirada del artista. Y así mismo lo expone Domingo Vega cuando habla de la inspiración, una musa, que responde también al conocimiento: "Es un momento mágico, un regalo, un hallazgo que por lo general, se produce tras un largo proceso de trabajo y de búsqueda. Diría que en mi caso procede de la naturaleza y de la historia del arte. De la contemplación, del conocimiento, de la conjunción de ambos"[3]. Ahí está: "[...] de la historia del arte." No se trata de copiar una obra, de poner la misma obra y cambiar el título, se trata de apropiarse de ideas, de símbolos, de experiencias... de conocimiento. Porque el conocimiento no se adquiere sin búsqueda, sin observación del antes y el después, para luego, en el ahora, interpretar y dejar salir las pulsiones más intrínsecas a través de la lectura original de otro artista.
El mito consiste, tal como Roland Barthes apuntaba, en una «representación colectiva».[4] Una representación del imaginario colectivo, que en Domingo Vega es una representación del imaginario artístico y en un retorno a la pintura que le une irremediablemente a los materiales siempre vinculados al arte. No se trata en el artista canario de apropiarse de las pericias tecnológicas del siglo XX, la publicidad, la propaganda política, el cine o el museo... sino en una Historia del Arte que, en algunos sectores artísticos es rechazada, conscientemente olvidada y repudiada. Esta vuelta a la historia del arte no se produce a través de la copia o del plagio, sino de una inspiración mnemotécnica y cognoscitiva que reconoce los patrones míticos y los utiliza porque simplemente es una experiencia placentera. Una experiencia que surge del boceto, del dibujo, de la mano y que posee en sí mismo, tanto en el proyecto como en el proceso, un carácter lúdico.
Con sólo observar obras de 2008 como Noche. Acrílico sobre lienzo. 73 x 65 cm. o Día. Acrílico sobre lienzo. 73 x 65 cm., descubrimos ese carácter simbólico y antropomórfico que recoge las influencias y referencias de la memoria histórica y artística, pasada y presente. Lo exótico y misterioso para el siglo XIX se convierte en Boceto para Sudario. Acrílico sobre lienzo. 22 x 22 cm. (2008) en una continuidad actual de tales conceptos. Esta belleza, se enfrenta a una problemática inmigratoria de nuestro presente, una huída de la pobreza hacia unas Hespérides utópicas e idílicas. El retrato toma un ávido papel, muchas veces olvidado en la realidad del arte contemporáneo. Un contraste de rostros y de composiciones que al chocar también fluyen en una especie de amalgama inquieta. José Viera y Clavijo o Agustín Espinosa, pertenecen también a esa saga de retratos, en una maravillosa vinculación a la Ilustración y al surrealismo, donde sus figuras se acompañan de alegorías y lecturas del siglo XIX y XX.
Así, "sin prisa pero sin pausa" Domingo Vega salta feroz y seguro, entre espacios históricos y temporales, apropiándose, retomando, desvinculando para volver a vincular en el presente, la riqueza del pasado y la seguridad innata que posee retomar a los ya custodiados por las "valquirias" de la Historia del Arte. Si unos retomaban la publicidad de nuestros días, el cine de hoy, la fotografía, las imágenes de santos y de Juan Pablo II, el rostro de figuras de la música pop, y figuras del star system, Domingo Vega ha decidido convertir el pasado en presente, dignificar rostros y mitos, embellecer tranquila y sigilosamente, la letanía del arte, de la naturaleza y del hombre, el mito de la pintura, el mito del arte, el mito del artista, el mito de la originalidad.
* Noemi Feo Rodríguez.
*Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Laguna. DEA.
[1]Douglas Crimp, "Pictures", en: Art after Modernism, New York, The New Museum of Contemporary Art, 1984.
[2] Bonito Oliva, Achille, "La Transvanguardia italiana", en Italia. La Transvanguardia Sala de exposiciones Caja de Pensiones, Febrero-Marzo de 1983, Madrid. pp. 6-7. Ídem., Oggeti di turno, Dall'arte alla critica, Marsilio Editore, 1997, Venecia. pp. 23, 27, 57, 93.
[3] Acosta, Mónica, "Domingo Vega: Conocer y contemplar forman mi inspiración"
[4] Barthes, R., «La mitología hoy», en: El susurro del lenguaje. Más allá de las palabras y la escritura, Barcelona, Paidós comunicación, 2002, p. 83.



