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Curso: Introducción a la Historia de la Indumentaria
CajaCanarias expone una retrospectiva de Robert Capa
| El pulso del Arte |
Robert Capa. Retrospectiva.
Del 20 de enero al 12 de marzo de 2011.
"No se puede fotografiar la guerra, (...) ". Esta frase, que parece erigirse a modo de sentencia, viene a contradecir las innumerables instantáneas que existen de conflictos bélicos. En este sentido, la centuria pasada fue muy prolífica en propiciar ese tipo de imágenes. "(...) porque la guerra es en gran parte emoción." continúa el escritor John Steinbeck.
De esto sabía mucho Robert Capa (1913-1954): su cámara captó la miseria de la guerra en la mirada de una niña; la violencia de los bombardeos en unos transeúntes que miran al cielo; la derrota de todo un bando en un solo miliciano cayendo. Suya es la célebre frase de "Si tu foto no funciona, es que no estás lo suficientemente cerca". Él lo estuvo: buscó desesperadamente los conflictos; desembarcó con el bando aliado en Normandía; presenció los bombardeos alemanes sobre Londres; y entre brindis con Hemingway y conversaciones con otros grandes como Steinbeck y Henri Cartier-Bresson, aportaría una nueva dimensión al fotoperiodismo.
La exposición Robert Capa. Retrospectiva, que puede visitarse hasta el próximo 12 de marzo en el Espacio Cultural CajaCanarias de la capital tinerfeña, es demostrativa de la extraordinaria emoción de sus fotografías de guerra, pero también de su exquisita sensibilidad para captar momentos de goce y tranquilidad. La muestra comienza con las fotos robadas a Leon Trotsky en la conferencia que éste impartió en Copenhague, e incluye sus famosos retratos de Ernest Hemingway, Picasso, Matisse e Ingrid Bergman. 98 fotografías documentan los cinco conflictos a los que dio cobertura este artista húngaro: en España descubriría por vez primera el drama humano de la guerra (e incluso excesivamente cerca, con la muerte de su compañera y amante Gerda Taro), uniéndose en 1936 al bando republicano para documentar la Guerra Civil Española (1936-39); dos años después fotografía la resistencia china frente a la invasión japonesa; en 1941 el escenario europeo de la Segunda Guerra Mundial se convertiría en el objetivo de su cámara; luego lo sería la Primera Guerra Árabe-israelí (1948), y finalmente la Guerra de Indochina, en 1954, fue su último, aunque inacabado, reportaje, al pisar una mina antipersona mientras acompañaba a las tropas francesas. Se acrecentó el mito.
Desde que el fotógrafo Fenton se embarcara para fotografiar la guerra de Crimea en 1855, de cuyas fotografías se extrae una visión muy falsa de la contienda (con soldados bebiendo como si estuvieran en una excursión campestre), hasta las ciudades devastadas de Capa y los retratos de los exiliados (no solía fotografiar malheridos o muertos), la fotografía y el fotoperiodismo habrían de evolucionar mucho. En este sentido, Alemania fue siempre pionera: a finales de la década de 1920 editaba más revistas ilustradas que ningún otro país, por lo que Estados Unidos adoptó un estilo fotoperiodístico basado en el modelo alemán. Fue precisamente a Berlín donde llegó el joven Capa en 1931, 16 años antes de que cofundara la prestigiosa agencia Magnum, huyendo del fascismo recién instaurado en Hungría.
Ernest Friedmann (su verdadero nombre) contribuyó no sólo con su trabajo de corresponsal de guerra a crear un mito. Si era capaz de captar un pensamiento y todo un mundo con su cámara, también lo era de alimentar la imagen de quién se encontraba detrás de ésta. Junto con Gerda Taro crea el personaje de Robert Capa, fascinante periodista estadounidense, a quien le dota de una vida ficticia en la prensa. Pronto se descubriría el engaño, aunque él siguió utilizando este nombre que sería mundialmente conocido como el fotógrafo que retrató la guerra porque supo extraer de ésta la emoción, no en los heridos o en los muertos, sino sobre todo en los supervivientes; como si lo único que se pudiera fotografiar de la guerra fuera el espíritu humano que se enfrenta al horror de ésta. Capturó miles de instantes, y los eternizó con la misma capacidad y emoción con la que supo inmortalizar su figura.
Tania Marrero Carballo.



